Las sorpresas y los secretos pueden parecer similares, pero transmiten mensajes muy diferentes a los niños. Una sorpresa es algo positivo, como un regalo de cumpleaños o un viaje especial, que con el tiempo se revelará y traerá alegría. Un secreto, en cambio, es algo que debe permanecer oculto, a veces indefinidamente.
Incluso los secretos aparentemente inocentes, como ocultarle un dulce a un hermano, pueden enseñar a los niños que el secretismo es normal y aceptable. Esto puede dificultarles reconocer cuándo un secreto es peligroso, como cuando alguien les dice que no hablen de un comportamiento hiriente o inapropiado. Cuando los niños están acostumbrados a guardar pequeños secretos, pueden tener dificultades para hablar cuando realmente importa.
En cambio, anime a los niños a compartir abiertamente con adultos de confianza. Hágales saber que nunca tienen que guardar secretos, especialmente si alguien se los pide. Reemplazar la palabra "secreto" por "sorpresa" ayuda a reforzar este mensaje, dejando claro que las cosas buenas se comparten, no se ocultan. Enseñar esta distinción desde pequeños ayuda a construir una base de confianza, lo que garantiza que los niños se sientan seguros al hablar cuando necesitan ayuda.
Haga clic en la imagen para descargar e imprimir este folleto.


