El abuso infantil puede ser muy sutil y es posible que ni siquiera veas señales. Busque cambios de comportamiento y confíe en su instinto.
Algunos de los comportamientos que puede ver incluyen:
Lesiones inexplicables
Los signos visibles de abuso físico pueden incluir quemaduras o hematomas inexplicables en forma de objetos. También es posible que escuche explicaciones poco convincentes sobre las lesiones de un niño.
Cambios en el comportamiento
El abuso puede provocar muchos cambios en el comportamiento de un niño. Los niños que han sido abusados a menudo parecen asustados, ansiosos, deprimidos, retraídos o más agresivos.
Cambios en la alimentación
El estrés, el miedo y la ansiedad causados por el abuso pueden provocar cambios en las conductas alimentarias de un niño, lo que puede provocar aumento o pérdida de peso.
Miedo a volver a casa
Los niños que han sido abusados pueden expresar aprensión o ansiedad por abandonar la escuela o por ir a lugares con la persona que los abusa.
Volviendo a comportamientos anteriores
Los niños pueden mostrar comportamientos que ya mostraban a edades más tempranas, como chuparse el dedo, enuresis, miedo a la oscuridad o a los extraños. Para algunos niños, incluso la pérdida del lenguaje adquirido o los problemas de memoria pueden ser un problema.
Cambios en el rendimiento y la asistencia escolar
Los niños que han sido abusados pueden tener dificultades para concentrarse en la escuela o tener ausencias excesivas, a veces debido a que los adultos intentan ocultar las lesiones del niño a las autoridades.

Conductas de riesgo
Los jóvenes que sufren abusos pueden participar en actividades de alto riesgo, como consumir drogas o alcohol o portar un arma.
Conductas sexuales inapropiadas
Los niños que han sido abusados sexualmente pueden exhibir un comportamiento demasiado sexualizado o usar un lenguaje sexual explícito.
Cambios al dormir
Los niños que han sido abusados pueden tener pesadillas frecuentes o dificultad para conciliar el sueño y, como resultado, pueden parecer cansados o fatigados.
Falta de cuidado o higiene personal.
Los niños maltratados y abandonados pueden parecer desatendidos. Pueden presentarse constantemente sucios y tener un olor corporal severo, o pueden carecer de ropa suficiente para el clima.
