La crianza de los hijos no viene con un manual, y es normal sentirse frustrado cuando tu hijo se porta mal. Si bien los azotes han sido ampliamente debatidos, nuevas investigaciones han demostrado que los azotes como forma de castigo por conductas tienen muchos efectos negativos. Los investigadores de Harvard han descubierto que los azotes no solo son ineficaces, sino que en realidad dañan el cerebro de los adolescentes y reducen el coeficiente intelectual. Los estudios muestran que azotar a un niño solo 12 veces al año y una vez con un objeto como un cinturón tenía entre un 14 y un 19 % menos de materia cerebral en el área de toma de decisiones. También desencadena respuestas cerebrales a las amenazas, lo mismo que el abuso sexual y el abuso físico severo. Los niños azotados tienen más probabilidades de experimentar ansiedad, depresión y dificultades académicas.
Entonces, ¿qué puedes hacer en su lugar?
- Pedir ayuda – Si estás demasiado frustrado para mantener el control, involucra a otro adulto de confianza.
- Dar opciones – Una elección le devuelve cierto control al niño y también le enseña habilidades para tomar decisiones.
- Consecuencias - Ofrecer consecuencias adecuadas puede ser muy eficaz. Asegúrate de utilizar únicamente consecuencias que estés dispuesto a cumplir.
- Exprese su solicitud en forma positiva – Lo primero que escucha su hijo es lo que no puede tener. Exprese sus peticiones de una manera que fomente la cooperación.
- Se acabó el tiempo-La regla general es un minuto por cada año de edad. Si un niño tiene una rabieta, el castigo debe comenzar cuando el niño se haya calmado y pueda mantener la rabieta bajo control durante el castigo.
- Escoge tus batallas-Elija un número específico de comportamientos o situaciones (por ejemplo, la rutina de la mañana o de la hora de acostarse, la hora de la cena) y concéntrese en disminuir los comportamientos durante esos momentos.
- Tiempo de espera-Espere, ¿no lo habíamos mencionado ya? Este momento de descanso es para USTED. Está bien darse un breve descanso para calmarse y volver a concentrarse. Asegúrese de que su hijo esté seguro y practique una técnica rápida para calmarse, como la respiración en caja o la técnica de los 5 sentidos.
Estas estrategias promueven una disciplina saludable a la vez que fortalecen el bienestar emocional de su hijo. La información de este artículo fue adaptada de... Página de alternativas a los azotes en el sitio web del Centro de Desarrollo Infantil y Familiar de NIU.

