A menudo hablamos de cómo gestionar el uso digital de los niños, pero ¿qué pasa con los cuidadores? Las redes sociales están llenas de hitos de los niños pequeños, fotos del primer día y recuerdos cotidianos, pero ¿qué pasa si los niños no quieren que se compartan? El "sharenting" se refiere a la publicación regular, y a veces excesiva, de contenido sobre sus hijos en línea. Compartir demasiado puede incluir no solo fotos, sino también detalles personales, de desarrollo y médicos. Incluso cuando se hace con cariño, estas publicaciones pueden tener consecuencias duraderas.
Los riesgos
Publicar contenido con frecuencia puede afectar la identidad y la imagen de un niño, especialmente si se le pide que actúe frente a la cámara. También puede exponerlo a peligros reales. Los desconocidos pueden manipular imágenes con inteligencia artificial, los ciberacosadores pueden reutilizar el contenido y los depredadores pueden acceder a información personal. Recuerde que, en más del 90 % de los casos, los agresores son personas que el niño conoce, así que no dé por sentado que una página privada en redes sociales soluciona estos problemas.
Qué pueden hacer los cuidadores
Consulten regularmente con sus hijos sobre lo que comparten en línea. Las preferencias de privacidad evolucionan con el tiempo, así que lo que les resulta cómodo un año puede cambiar al siguiente. Consideren maneras de compartir recuerdos, como difuminar la cara de un niño o usar chats grupales, sin publicar su cara.
Si los niños aceptan fotos, establezca límites claros sobre cuántas tomará y con qué frecuencia las publicará. Es fácil obsesionarse con capturar momentos y olvidarse de simplemente disfrutarlos.
Finalmente, enseñar a los niños que pueden decir "no" a ser fotografiados refuerza su sentido de autonomía y consentimiento corporal. Si no se sienten empoderados para tomar estas decisiones con adultos de confianza, es menos probable que impongan sus límites en situaciones más graves.
Información adaptada de https://www.childrenandscreens.org.

